¡Esa oportunidad que me perdí!

Como casi todas las cosas que marcaron la década en la que nací, vine a conocer Pokémon un poco más de 5 años luego de su estreno, y ni siquiera hablo de la primera generación de videojuegos. Quizás como la mayoría de niños colombianos de mi época, lo que llegué a conocer sobre esta franquicia fue su anime. Luego de esta serie animada, vinieron los álbumes de fichas de la serie que tenías que pegar con colbón, en las que se veían lo 150 pokemones originales; más adelante, los tazos que venían pegados con una cinta a los paquetes de papas fritas y, un poco más adelante, tarjetas de juego intercambiables junto on las películas y demás.
Pokémon Let's Go Pikachu, fuente propia.

Para mí, no había nada más allá de lo que conocí en una primera instancia de Pokémon, y me encantaba lo poco que conocía. Me hice un gran fanático pese a que, al igual que otras series exitosas como Dragon Ball, Monster Rancher, Digimon, etc, muchos padres lo consideraran algo no propicio para niños -sobre todo luego de rumores de supuestos ataques de epilepsia en menores por ver una de las películas de la franquicia- y tenía que escabullirme sin permisos para comprar las fichas, tazos o, simplemente, ver la serie.

Ya podrán imaginarse, entonces, la sorpresa y gusto que me llevé al salir de mi pequeño pueblo y llegar a la capital de mi país para encontrarme con un mundo mucho más amplio del que conocía sobre los monstruos de bolsillo: Todo había empezado con los videojuegos.

Mi interés en la saga aumentó. Como conté en mi entrada anterior, esto tuvo sus inicios cuando comencé a jugar en las maquinitas arcade que estuvieron de moda durante los finales del siglo anterior y el comienzo de este, luego vinieron las consolas como PSX, XBox, Nintendo 64, etc. Solo para aclararlo de nuevo, no, no conocí muchas de estas cosas en el orden cronológico de su lanzamiento, sino algún tiempo después, luego de investigar por mi cuenta.

Ya en la capital, empecé a envolverme en el mundo del gaming de la manera más barata que muchos tuvimos para aprender: los emuladores. El amigo ingeniero de sistemas de la familia, quien conocía de computadores y nos daba recomendaciones, me empezó a enseñar sobre estas cosas y, pronto, con la llegada de Internet a mi casa, empecé a investigar más y más.

Vuelvo a Pokémon; saber que existían, también, videojuegos de la serie me hizo volcarme completamente hacia el lado de Nintendo, aprender de sus consolas y encontrar en la web foros acerca de los juegos. Así aprendí lo que fue un GameBoy Color, GameBoy Advance, Game Cube, SNES y NEs, entre otras plataformas.

Pero, jamás tuve la posibilidad de jugar la primera generación. Los emuladores de las consolas de Nintendo no tenían una gran calidad, la emulación siempre era pobre o complicada. Lo cual no entendía, cuando los emuladores de PSX funcionaban sin problemas.

Pese a eso, nunca me rendí. Seguí aprendiendo lo que podía y buscando información, hasta que, por el 2007, vine a encontrar un emulador bastante bueno de GameBoy Advance. La primera ROM que me encontré fue Dragon Ball Z Legacy Of Goku. Un juego increíble. Junto con esto, encontré Emudesc.net, un sitio para los amantes de las plataformas de juego, cómics, mangas y muchos otros contenidos en general.

De nuevo, me quedé sin la oportunidad de jugar a los primeros juegos de Pokémon. No tuve la oportunidad de disfrutar del comienzo de todo lo que me gustaba, pero sí que pude encontrarme con los juegos de la tercera generación que me enamoraron aún más.

El primero que jugué en emulador fue Pokémon Rubí. Aún recuerdo la sensación de poder tener la ROM corriendo sin problemas en el emulador y vivir, por primera vez, la experiencia de una aventura Pokémon como en la serie, aunque, claro, no todo era completamente como en esta -no lo comprendía muy bien en ese entonces-.

Nintendo Switch, fuente propia.

Lugo de aquello, siendo mayor, empecé a trabajar y tuve la oportunidad de comprar mi primera consola, una Nintendo DSi XL. Ya me había cansado de la pobre emulación de la Nintendo DS y sintiendo las mieles del poder adquisitivo, no me pude resistir. Pokémon Perla fue el primero que jugué de esta generación.

Poco a poco, gracias a emuladores y estas consolas, tuve la oportunidad de jugar múltiples versiones, incluso, podría decir que le pasé el gusto y cariño por estos juegos a mi hermano menor, pero jamás tuve la oportunidad de jugar a la primera generación, pese a sus diferentes remakes actuales. Ahora que lo pienso, creo que jamás tuve una razón verdadera para no jugarlos.

No fue hasta el recién pasado año, 2018, que tuve la oportunidad de jugar la primera generación... O más bien un remake de ella, gracias a la adquisición de mi Nintendo Switch junto con Pokémon Let's Go Pikachu, y jamás me había sentido tan feliz al jugar una versión de Pokémon, desde que le puse por primera vez las manos a esa versión Rubí, más de diez años atrás.

Hablar de lo que me ha parecido el juego, creo que tendrá que quedar para la próxima entrada.

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